#ZomerInZicht: Alimentación de los caballos cuando hace calor y se reduce la actividad física

Los meses de verano suelen traer consigo un ritmo diferente para los caballos. Menos trabajo, más tiempo en el prado y días más largos con temperaturas más altas. Esto requiere ajustes en la ración que van más allá de simplemente “menos pienso” o “más forraje”.

La transición de la primavera al verano: ¿en qué debes fijarte?

En primavera, el énfasis suele recaer en el trabajo de desarrollo: semanas de entrenamiento, competiciones y el inicio del pastoreo. A medida que avanza el verano, no solo cambia el ritmo de trabajo, sino también las necesidades nutricionales del caballo. Las altas temperaturas ralentizan la digestión, reducen el apetito y aumentan la pérdida de líquidos a través del sudor. Además, muchos caballos están menos activos durante este periodo, lo que significa que sus necesidades energéticas disminuyen.

Tres pilares para el equilibrio de verano: energía, fibra e hidratación

Equilibrar la energía
Los caballos en reposo o en trabajo ligero consumen menos energía que durante las semanas de entrenamiento intenso. Al reducir la cantidad de pienso concentrado (y especialmente los alimentos ricos en almidón), se previene el sobrepeso y los problemas metabólicos. Es preferible elegir fuentes de energía ricas en fibra como un buen heno, alfalfa o una cantidad limitada de alimentos ricos en aceite.

El papel de la fibra y la salud intestinal
La fibra es aún más importante en verano que en otras estaciones. Apoyan la flora intestinal y garantizan una fermentación constante en el intestino grueso, lo que no sólo contribuye a un suministro de energía estable, sino también a la producción de calor en las noches más frescas. Preste atención a la calidad del forraje y evite que se vuelva mohoso o polvoriento con el clima cálido.

Hidratación y equilibrio electrolítico
El agua es en verano la clave para una digestión saludable. Asegure suficiente agua fresca (al menos 50 litros por día a temperaturas superiores a 25 °C) y considere complementar con sal y electrolitos en caballos que sudan. No olvide: ¡la sal es una parte esencial de la ración, no solo un lujo!

Evita las trampas veraniegas

  • Evita cambios repentinos en la ración, incluso aunque tu caballo parezca necesitar menos pienso.

  • Vigila el peso de tu caballo: los meses de verano son una oportunidad para perder pequeños excesos de grasa, pero la pérdida de peso por estrés térmico es otra historia.

  • Preste atención a las señales de sobrecalentamiento: una respiración acelerada, disminución del apetito y letargo pueden indicar una alteración en la regulación del calor.

Conclusión

El verano no es una estación estática. Requiere flexibilidad y atención, para que tu caballo se mantenga sano y estable incluso con clima cálido. Quien ajusta bien las raciones al trabajo, la temperatura y el caballo individual, sienta las bases para un verano sin preocupaciones y una transición fluida hacia el otoño.

¿Dudas si tu caballo recibirá todo lo que necesita este verano?

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