El verano es un periodo de extremos: días largos, temperaturas cálidas y a menudo también más estímulos para los caballos. Piense en un uso más intensivo de los pastos, más insectos, transportes o competiciones frecuentes y cambios en la manada. Todos esos factores pueden ser bastante estresantes para los caballos, incluso si el trabajo en sí disminuye.
Estrés veraniego: ¿qué ves?
Los caballos que normalmente están tranquilos pueden volverse más inquietos debido a las moscas, mosquitos o tábanos. Los cambios en la manada, por ejemplo debido a nuevos caballos en el prado o cambios de estación en los establos, también provocan inquietud. Las señales sutiles de estrés son:
pérdida de apetito
mayor estado de alerta o reacciones de sobresalto
sudar más o rozar
masticación nerviosa o bostezos
El papel de la nutrición en el estrés estival
La nutrición a menudo no es lo primero en lo que uno piensa cuando se trata de estrés, pero sin duda juega un papel:
- El forraje suficiente proporciona a los caballos una tranquilidad básica en el aparato digestivo. Previene que desarrollen problemas de acidez gástrica o molestias intestinales que aumentan el estrés.
- Las deficiencias de magnesio y electrolitos pueden potenciar las reacciones nerviosas. En periodos de mucha sudoración y clima cálido, es importante una ración equilibrada de minerales y electrolitos.
- Evite el exceso de alimentos ricos en azúcar o almidón, que pueden causar inquietud o picos de energía.
Consejos prácticos para reducir el estrés
recrear rutinas fijas: cuanto más predecible es el día, menor es la tensión.
Proporcione sombra y lugares de descanso cuando haga calor.
No dejes a tu caballo en el prado sin un plan; monitorea activamente las dinámicas de la manada.
Considere hacer la ración un poco más ligera, pero siga alimentando con un alto contenido de fibra.
Conclusión
El estrés en los meses de verano no siempre se puede evitar, pero sí puedes hacer mucho para limitarlo. La alimentación y el manejo van de la mano en esto. Con una ración tranquila y equilibrada y una planificación bien pensada de los pastos y el establo, ayudas a tu caballo a mantener la cabeza fría.