El estrés por calor es más que un poco de sofoco bajo el sol. Para los caballos, puede convertirse en una amenaza mortal si su temperatura corporal aumenta demasiado y la refrigeración es insuficiente. Aún así, el riesgo a menudo se subestima, especialmente en caballos que ‘solo están en el prado’. Es hora, por lo tanto, de tomarse en serio el estrés por calor: reconociéndolo, previniéndolo y actuando con rapidez.
¿Qué es exactamente el estrés térmico?
Los caballos pierden su calor excedente a través del sudor y la exhalación. Pero cuando el entorno es demasiado cálido o demasiado húmedo, ese mecanismo se altera. A temperaturas superiores a 25 °C, especialmente en combinación con alta humedad o luz solar directa, surge un riesgo. Especialmente en:
abrigos oscuros
sobrepeso
movimiento o circulación de aire limitado
exposición prolongada al sol
agua y electrolitos insuficientes
Signos de estrés por calor en caballos
Presta atención a los siguientes fenómenos:
respiración acelerada, a veces con aleteo nasal (la frecuencia respiratoria normal en reposo ronda de 8 a 14 respiraciones por minuto)
frecuencia cardíaca elevada (la frecuencia cardíaca normal en reposo está entre 28 y 40 latidos por minuto)
sudoración sin recuperación
letargia o no querer moverse
fasciculaciones musculares o rigidez
pérdida de apetito o síntomas de cólico
En casos extremos: ataxia (caminar tambaleante), shock o incluso colapso.
¿Qué se puede hacer de forma preventiva?
- Proporcione suficiente agua potable fresca (mínimo 40–60 litros por día)
- Prevé zonas de sombra o descansos en el establo durante las horas más calurosas
- Que el trabajo tenga lugar por la mañana o por la tarde – evite el trabajo intenso entre las 11:00 y las 18:00
- Repone sal y electrolitos en caballos sudorosos
- Mantén el pelaje corto en caballos con un pelaje de verano espeso o Cushing
¿Qué haces en caso de estrés por calor agudo?
- Enfriar con agua tibia, no helado (especialmente cuello, pecho, piernas)
- Deja que el agua corra por el cuerpo, alternando la humidificación y el raspado
- Pon el caballo en la sombra, con ventilación si es posible
- Ponte en contacto con un veterinario si la recuperación no se produce o los síntomas empeoran
🔸 ¿Enfriar con agua? Solo si también lo raspas.
Moja el caballo con agua entre tibia y fría (preferiblemente en el cuello, el pecho, las patas), pero no dejes que el agua permanezca en la piel.
Usa una rasqueta de sudor para raspar el agua directamente; así evitas que el agua actúe como una capa aislante.
Repita este humedecimiento y raspado varias veces.
❗ Si dejas el agua, el calor se retiene en lugar de disiparse.
¿Tu caballo sigue pareciendo apático o tiene el cuerpo caliente, o tienes dudas sobre su recuperación? No te arriesgues y llama al veterinario.
conclusión
El estrés por calor es un peligro real, incluso para los caballos que no están en entrenamiento. Mediante una buena observación, una planificación inteligente y la adaptación de la alimentación y la ingesta de agua a las condiciones, evitas problemas y proteges a tu caballo, incluso en los días más calurosos del año.